Comprar relojes de cuarzo o mecánicos

El cuarzo marcó un antes y un después en la industria relojera. Hoy por hoy, podríamos distinguir (dentro del reloj analógico) muy diferenciadamente el reloj de cuarzo y el reloj mecánico. Desvelemos las claves de cada uno y ya decides tú con cual te quedas.

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Seiko Astron. El primer reloj de pulsera de cuarzo

Es evidente que desde el momento en que nos dicen que el reloj es de cuarzo, lo que se nos viene a la cabeza es precisión. El movimiento de cuarzo consiguió lo que no se había conseguido en cuanto a precisión en el mundo de la relojería. Fue un punto de inflexión que nadie duda. La industria relojera suiza tan afamada sufrió una gran crisis con la llegada del movimiento de cuarzo al ser la industria japonesa la que lo diera a conocer a las masas y les salió bien la jugada. El primer reloj de pulsera de cuarzo disponible en el mercado lo lanzó Seiko en 1969 con su reloj Seiko Astron. Sólo se retrasaba 5 segundos al mes. Eso era algo impensable en aquel momento. El que quería comprar este reloj debía desembolsar la friolera de 1250 dólares de por aquel entonces que era lo que valía un coche. Obligaron a la ya establecida industria suiza a subirse al carro del cuarzo. Lo hicieron, tarde y a regañadientes (perdieron mucho), pero lo hicieron. Desde el Seiko Astron, el reloj de consumo se dividió impepinablemente entre los amantes del reloj mecánico o el de movimiento preciso del cuarzo.

Algunos, hoy en día tildan la llegada del cuarzo como la muerte de la esencia del reloj. Hombre, tanto tanto no diría. El cuarzo fue una revolución tecnológica como otra cualquiera que benefició no solo a la industria relojera. De hecho, el movimiento de cuarzo en primer lugar se ideó para otros fines (industria de la telefonía) en los que se requería una precisión inalcanzable hasta la llegada del dicho invento. No se puede menospreciar un avance así.

Otra parte, es la nostálgica, y la de apreciar lo que lleva dentro un reloj mecánico. Pensar en todo momento, que dentro de esa cajita que llevamos en la muñeca, hay toda una perfecta sincronía de engranajes, volante, áncora, rueda de escape y demás componentes característicos de estos relojes. Son menos precisos, son más caros, pero tienen esa esencia que escapa del mundo del 0 y el 1 dominado por la electrónica. Por ello cuando llega el momento de comprar relojes, hay que hacerse una gran pregunta antes de tomar la decisión.

  • ¿Quieres saber qué hora es?
  • ¿Quieres disfrutar de tu reloj?

Esas dos preguntas pueden ser las que definan e inclinen la balanza a un lado o a otro a la hora de comprar relojes. Ni qué decir tiene que existen en el mercado relojes de cuarzo analógicos que son auténticas maravillas, con materiales excepcionales y funciones de todo tipo (calendario, cronógrafo, reglas de cálculo…) que merecen ser tenidos en cuenta. No solo en la mecánica está la decisión. El diseño exterior debe ser otro gran factor a tener en cuenta.

¿Y tú que reloj prefieres?